El próximo 8 de Marzo, se inaugurará la Fazenda de la Esperanza Femenina en el sector de Lechagua, Ancud. Siendo la primera Fazenda femenina de Chile.

Con mucha alegría se realizan los preparativos para la inauguración, junto a los Responsables Regionales de la Fazenda de la Esperanza y al grupo de misioneras, y se hace una invitación abierta a la comunidad en general para la Eucaristía y bendición de la “Fazenda de la Esperanza: Nuestra Señora del Carmen”, el próximo día domingo 08 de marzo, a las 12:00 horas, en Lechagua, Chiloé. El programa comenzará a las 10 de la mañana con la bienvenida y visita a las instalaciones. A las 11 de la mañana tendremos la presentación artística preparada por la Oficina de la juventud de Ancud y después una presentación de las misioneras de la Fazenda.

Contaremos con la presencia de los Fundadores de la Fazenda de la Esperanza y representantes de varias instituciones, gracias a las cuales se ha hecho posible comenzar y proyectar esta obra de misericordia en Chiloé, bienhechores de la fundación Pontificia “Ayuda a la Iglesia que Sufre” (ACN Chile), de la Soberana Orden de Malta y otros varios colaboradores.

La nueva casa de la Fazenda de la Esperanza, se ubicará en el sector de Lechagua, a 3 km, del centro de Ancud, Chiloé, será la primera Fazenda de la Esperanza para mujeres que operará en Chile, donde se recibirá jóvenes que a través del trabajo, la vida comunitaria y los valores del Evangelio de Jesús encontrarán un hogar donde rehabilitarse de su adicción de las drogas y/o del alcohol, guiados por acompañantes y metodología de la “Familia de la Esperanza”, experiencia de recuperación que surgió hace 36 años en Brasil y hoy está presente en 23 países y 144 Fazenda en el mundo, siendo que fazendas femeninas son 35 incluyendo la nueva de Lechagua.

Si alguien necesita más información sobre la Fazenda femenina y los requisitos para ingreso, el contacto es lechagua.f@fazenda.org.br; Fono: 962315315, la actual coordinadora es Rita Santos.

Testimonios de algunas de las misioneras

Mi nombre es Ayelen Collado tengo 19 años de edad soy de Argentina, de un pueblo al sur de Córdoba. Cuando mis padres se separaron, al igual que toda la familia, empecé a quedar sola en casa mientras mi mamá trabajaba, fue ahí cuando empezó mi rebeldía, me escapaba, mentía, fumaba, sin hacer mención a otras cosas. Siempre cambiando de escuelas o de casas, no me sentía parte de ningún lugar, ni en la casa de mi padre ni en la de mi madre, me sentía sola aun estando rodeada de personas. A los 16 años de edad me junte con un chico más grande que yo. Al principio todo estaba bien para cualquier adolescente enamorada pero después de algunos episodios el empezó a maltratarme y yo a huir, sin casa y sin lugar donde sentirme bien. Mi consumo continuó y fue más elevado con el paso del tiempo. En el último episodio en el que él me pego yo seguía siendo menor de edad y me llevaron hasta la casa de mi mamá. Ahí me dijeron que debía ir a un lugar de ayuda o la justicia iba a tomar cuentas. El 21 de abril del 2018 ingresé a la Fazenda de la Esperanza en Santa Fe, Argentina. Al principio me vi con dificultades para expresarme o desenvolverme, pero me sentí parte de ese lugar, me sentí parte de esa familia y eso fue lo que me enamoró. Termine mi año en Brasil, Guaratinguetá y volví a casa. Fue ahí cuando volvió ese sentimiento de no ser parte, de no encajar. Me llamaba la atención las cosas mundanas y dejé de lado lo esencial, la espiritualidad. Cuando me vi recaída y con malas actitudes, decidí volver unas semanas a reforzar todo lo que había aprendido, para no caer. En mi corazón sentí que debía quedarme a hacer un tiempo de voluntariado, y me invitaron a hacer una misión en la isla de Chiloé. Dios me dio tanto y me ayudó tanto que hoy solo quiero dar aquello que recibí de gracia, ayudando y donando mi vida a esta obra.

Mis padres me abandonaron cuando yo era pequeña, y una persona, quien considero mi madre, me cuidó, pero por un tiempo tuvo que dejarme con otra familia, que consideraba como mis tíos, en este lugar sufrí un abuso, desesperada le conté a mi madre y ella en su desesperación se contactó con los organismos del estado, quienes me llevaron a un hogar de niños, yo tenía 6 años. De ahí huía frecuentemente, hasta que me embaracé y tuve mi hija a los 15 años, pero ella se la llevaron porque no estaba apta para cuidarla, sufrí mucho y volví a huir. En este periodo conocí la cocaína y me hundí en las drogas. En el año 2016, una doctora me recomendó la Fazenda, fui a recuperarme pero no terminé mi año, no fui perseverante y volví a las drogas. Fui al fondo del pozo, y decidí regresar a la fazenda, ahora estoy muy feliz ya hace 1 año y 6 meses que estoy firme. En la Fazenda aprendí muchas cosas buenas que me ayudaron a rescatar mi dignidad. Hay un pasaje de la Palabra que me anima “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”, ese versículo me anima a seguir caminando, pues a veces me siento débil por mis dolores, mas rápidamente me pongo de pie para ayudar el prójimo y me animo. Tais de Souza Real, brasileña realiza voluntariado en la Fazenda de Chiloé.