Cuando en 1608 llegaron los jesuitas a Chiloé , se encontraron con una tarea inmensa debían evangelizar a una población que vivía dispersa en decenas de islas y cuyo idioma desconocían .Frente a este escenario ellos crearon un peculiar sistema para llevar adelante su tarea, el que se ha conocido como la “ misión circulante”
Esta misión consideraba la realización de recorridos anuales hacia las comunidades. Al principio los servicios religiosos se realizaban en un espacio libe, pero con el tiempo y en la medida de las posibilidades los se instalaron capillas.
En los edificios no solo se aporto el trabajo comunitario, sino que los lugareños también daban su maestría para tratar la madera, material constructivo abundante en su entorno. Así, con esos elementos, se fue configurando lo que en el tiempo constituiría, la Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera.
En conjunto, estas iglesias son el testimonio excepcional de la tradición cultural chilota, de su arquitectura en madera, de su sistema de asentamiento humano y su vivo sistema de valores y creencias. Por estas razones, estas iglesias fueron postuladas por chile ante la UNESCO para ser incluidas en la lista del Patrimonio Mundial. |