Este año 2018 la fiesta de la religiosidad popular más grande del Archipiélago de Chiloé, cumplió 240 años, desde que fue celebrada por primera vez en la pequeña Isla de Caguach, con la imagen de Jesús Nazareno.

Tradicionalmente el 30 de Agosto se celebra la festividad de Jesús Nazareno de Caguach, este año no fue la excepción, además se estuvo celebrando los 240 años de esta gran fiesta religiosa. En los días previos, se realizan diferentes actividades como la novena, la “preba”, y la ceremonia de las banderas. La “preba” es la carrera de remos que compiten los cinco pueblos, el 23 de Agosto, representando la historia original. Según se cuenta, a fines del siglo XVIII los habitantes de Caguach, Alao, Apiao, Tac, Chaulinec y Meulín vivían en conflicto constante y para remediarlo, el sacerdote franciscano Hilario Martínez les llevó la imagen de Jesús Nazareno desde Tenaún, con el fin de que organizaran la fiesta en conjunto. Los isleños accedieron, con excepción de los habitantes de Meulín, que se mantuvieron al margen. Al no haber acuerdo acerca de qué isla se quedaría con la imagen y habiendo riesgo de que se rompiera la tregua, se llevó a cabo una competencia de embarcaciones a remo en que la isla vencedora se llevaría al Nazareno y las demás asistirían a la fiesta y cooperarían con su realización. Los remeros caguachanos ganaron y el asunto quedó resuelto. Esta carrera se convirtió en una tradición que se efectúa todos los años el día 23 de agosto. Recibe el nombre de “Preba” (así se dice prueba en lenguaje chilote).

En la Eucaristía, el padre Obispo Juan María Agurto, quien la presidió, expresó “damos gracias a Dios, porque hoy estamos aquí todos, porque si estamos aquí es porque Dios nos ha dado el don de la fe”. Además agregó que “tenemos que conocer más a Jesús y dejarnos que Jesús nos vaya llenando de Él, de todas sus enseñanzas, de sus sentimientos, de sus actitudes; con mucho respeto hermanos, pero no podemos pensar que nuestra fe en Jesús sea solamente un Padre Nuestro, una Ave María, no puede ser nuestra fe en Jesús un paquete de velas o una manda que cumplo una vez al año, no es suficiente para nosotros.” En la misma homilía destacó finalmente que “pidamos al Señor que Él nos siga hablando de palabras que dan vida y vida eterna, pidamos que seamos capaces de aceptar el camino de Él, que es un camino de amor, de donación; el Señor nos enseña que la felicidad del ser humano está en amar y si trabajamos todos los días, trabajar por amor, si construimos una familia, construir por amor, porque eso es lo que nos enseña Jesús.”

Al final de la Eucaristía se realizó la tradicional procesión con la imagen de Jesús Nazareno guiando a su pueblo por la explanada del Templo.